desgaste o ausencia del rodamiento guía, daños en los rodamientos del eje primario o la falta de uno o varios casquillos guía del motor y la caja de cambios. También puede estar causada por el mal estado del volante bimasa o alabeo en el cigüeñal.

Si el embrague patina
Cuando un disco de embrague se gasta del todo, se suele decir que patina. Esto significa que el motor no es capaz de transmitir el régimen de vueltas a la transmisión. El conductor verá que la aguja del cuentarrevoluciones sube, pero el vehículo no avanza.
Si el disco de embrague, por el contrario, está a punto de gastarse, notaremos que, cuando vamos en marchas altas (4ª, 5ª, 6ª…) y aceleramos fuerte, el motor también subirá de vueltas y notaremos cómo al coche le cuesta avanzar, porque el embrague se desacopla. Si aceleramos suavemente, el embrague todavía será capaz de transmitir la potencia del motor al no ir muy subido de vueltas. Esto significa que el embrague tiene un problema y está a punto de dejar de hacer su función.
Más síntomas de avería en el embrague
- Cuando los ferodos están muy gastados y sometemos a un sobreesfuerzo al embrague, notaremos otros síntomas como un olor a quemado que puede resultar muy desagradable y un humo que sale del vano motor (esto último ya sucede cuando exigimos mucho al embrague).
- Otra pista de que el embrague no está en las mejores condiciones es que el coche dé tirones cuando arrancamos. Esto puede ser porque esta pieza ha sufrido un calentamiento excesivo y se ha deformado. A este problema se le conoce como el alabeo del disco, la misma avería que ocurría con los discos de freno.
- Otro problema que nos podemos encontrar es que el pedal del embrague no vuelve. Esto puede suceder por tres motivos: el muelle de retorno puede fallar (es el encargado de que el pedal vuelva por sí solo a su posición original), el plato de presión del embrague está deteriorado o el bombín de embrague tiene una pérdida de fluido hidráulico.
- Si hay una avería en el bombín de embrague, puede deberse a que ha habido un fallo en el sistema hidráulico (antiguamente funcionaba con un cable de acero), que comparte el mismo líquido que el circuito hidráulico de frenos. El bombín, que es el encargado de acoplar y desacoplar el disco de embrague, lleva un retén hermético (hace que el líquido de frenos no se escape del circuito). Si éste se estropea, puede dejar escapar el circuito y es entonces cuando llega una avería que suele ser común en los coches. Notaremos cómo el pedal se vuelve excesivamente blando o que hace un comportamiento extraño, como que no recupere su recorrido y se quede a medias.
- Si notamos que el embrague está suelto, puede deberse a que el sistema hidráulico ha cogido aire y ha dejado de tener un circuito cerrado por donde pasaba el líquido de frenos, que actuaba sobre las membranas del disco de embrague. Cuando tengamos un problema en el sistema hidráulico del embrague, es posible que se encienda un testigo rojo en el panel de instrumentos que hace referencia al líquido de frenos porque el nivel puede bajar al tener una fuga.
- Si el pedal de embrague está duro, es más común que ocurra cuando está al final de su vida útil y tiene que hacer un sobreesfuerzo para retirar el disco y desacoplarse del volante de embrague. Si el disco está muy gastado, notaremos que hasta el final del recorrido del embrague el coche no empieza a moverse y captaremos cómo, al intentar engranar una velocidad, oiremos más de lo normal el ruido de rascado.

